UNA HISTORIA DE LOS REYES MAGOS

Una horas antes de que los Reyes Magos nos obsequien con sus regalos, se ha filtrado lo que sucedió hace unos meses en una de las reuniones que Sus Majestades celebraron para establecer sus objetivos y organizar el trabajo. Al parecer, entre los asuntos tratados, se habló de un informe del departamento de quejas y sugerencias que dirige su fiel colaborador Hakí Miza Patto. Tras leerlo, Gaspar expuso su preocupación por una queja que cada año aumentaba y aún no habían sido capaces de resolver.

— Son cientos de miles los que nos mandan cartas quejándose de lo mismo — subrayó — Nos piden deseos que quieren cumplir, y después no lo consiguen.

— Bueno, nosotros sí cumplimos ¿O no? — intervino Baltasar — Otra cosa es que ellos no pongan de su parte. Una cosa es que seamos magos y otra que les solucionemos todo.

— En parte tienes razón, Baltasar — señaló Gaspar — Pero si estuviera en nuestras manos mejorar este servicio, deberíamos intentarlo. ¿O es mejor que nos conformemos y les echemos toda la culpa a ellos?

— Llevamos más de dos mil años superándonos para poder cumplir con nuestros objetivos, y nunca nos hemos conformado — apuntó Melchor. Si nos hubiéramos acomodado, seguiríamos llevando regalos únicamente a Belén y como mucho a los pueblos vecinos. Sin embargo, nuestra empresa se ha extendido por casi todo el mundo como ninguna otra, y la clave ha sido no conformarnos. Si hay un problema, se resuelve. Y si no se puede resolver del todo, se minimiza todo lo posible. Esa es la actitud. Aquí, ¡de brazos cruzados, nada!

A partir de tan contundente argumento, los tres estuvieron de acuerdo en que había que ponerse manos a la obra, y no dudaron en llamar a la maestra Tess Kucho, una de sus principales asesoras (quizá, sin saberlo, una de las pioneras del Coaching actual) para que les ayudara a reflexionar. Así, mientras Tess los escuchaba, repetía y resumía lo que iban diciendo, sin darles consejos, pues tenía claro que eran ellos quienes debían hallar la solución, Sus Majestades de Oriente compartían en voz alta lo que pensaban y se esforzaban para encontrar el camino que les hacía falta.

— Está claro que no hemos sabido acertar con los regalos — apuntó Baltasar — Si pedían el deseo de hacer ejercicio físico con regularidad, les regalábamos un chándal o unas zapatillas, pero por lo visto no era suficiente…

— Sí, sí, es verdad — confirmó Gaspar — Y cuando nos han dicho que querían emprender un nuevo proyecto profesional, les hemos llevado una cartera de piel de Ubrique, cajas de tarjetas de visita con su nombre o un ordenador portátil…

— Jajaja — se carcajeó Melchor — Recuerdo a un chico de Molino Grande de los Conejos que deseaba tener más amigos, ¡y le regalamos un lote de colonia y desodorante! jajaja…

— ¿Y ese otro que quería dejar de fumar y le dejamos un libro de autoayuda? — recordó Baltasar — ¿Cómo se llamaba el libro?  ¡Sí! “Como dejar el humo con la voluntad y la disciplina de Atila el Huno”. Jajaja… ¡Por el mismo niño Jesús que estaba en el pesebre! Jajaja… No me extraña que haya quejas.

— Bueno, no es fácil esto de los buenos propósitos. Según he leído en el Belen Star News, tras un inicio entusiasta, la mayoría abandona — informó Gaspar.

La filtración de esta trascendente conversación no incluye todos los detalles, ya que al parecer algunos trozos de la grabación se perdieron. No obstante, se sabe que con la valiosa ayuda de Tess Kucho, los Reyes continuaron con sus elaboradas disquisiciones. Aunque el asunto tenía una solución difícil, habían decidido salir de la zona de confort para encontrar un regalo que aún no siendo la panacea, pues era cierto que los destinatarios debían hacer el mayor esfuerzo, contribuyera al cumplimiento de esos deseos que les solicitaban.

— Fijaos en nuestra trayectoria — señaló Melchor — Desde ese día en Belén, nos propusimos llevar regalos a todos los que nos escribieran y se portaran bien. Un objetivo muy ambicioso que parecía imposible. Pero lo hemos logrado dando un paso tras otro. De menos a más. Poco a poco.

— Así es — confirmó Gaspar — Es verdad que entonces no había tantos habitantes, y además muy pocos nos conocían, por lo que los pedidos no eran tan numerosos, pero si hubiéramos pretendido llegar a tantos hogares como ahora, seguro que habríamos fracasado.

— Ajá; si hubierais pretendido llegar  a tantos hogares como ahora, habríais fracasado… — repitió Tess para que los Reyes reflexionaran sobre lo que Gaspar acababa de decir.

— Sí, sí: correcto. Crecimos paso a paso. Y así pudimos ir consiguiendo los objetivos que nos proponíamos, y aprender de los bueno y lo malo que hacíamos — confirmó Baltasar.

— Y no ha sido fácil — intervino de nuevo Gaspar — Hemos tenido que superar muchas dificultades, pero creo que la clave ha estado, y sigue estando, en saber anticiparlas. Siempre pensamos qué nos puede estropear el plan, y así estamos preparados.

— Sí, sí: y también ha sido decisivo que nuestros objetivos fueran realistas. ¿Recordáis ese año que nos dio por repartir todos los regalos antes de las dos de la mañana para poder regresar a Oriente esa misma noche y desayunar en casa?  — recordó Melchor — ¡Menuda obsesión nos entró! Menos mal que nos preguntamos si eso era realista, nos dimos cuenta de que no lo era y organizamos otro plan que se pudiera cumplir.

— Eso es. ¡Ah! Y otra cosa que hemos hecho bien es organizar el tiempo de que disponemos — añadió Gaspar — ya que de otra manera no podríamos atender tantos encargos.

— Bueno, todo es estupendo — señaló Baltasar — Pero no se trata de que los demás hagan lo mismo porque nos haya ido bien a nosotros. Cada uno debe encontrar su propio camino.

— Eso es cierto, Baltasar — asintió Melchor (y con la cabeza, también Gaspar) — No tienen que copiarnos, pero de esta conversación quizá puedan surgir algunas ideas…

De esta conversación, no se ha sabido más. Kabal Ghata, una de las principales ayudantes de Sus Majestades, ha puesto en marcha la operación “Camello Chivato” para descubrir al infractor que difundió esta información tan confidencial, por lo que este habrá decidido no revelar aún todo el material del que dispone. Sin embargo, amanece ya el seis de enero en Australia, y me llegan las noticias de españoles que viven allí y son fieles a los Reyes Magos. Transcribo parte del email que me envía un buen amigo desde Canguro Beach.

Querido amigo:

Este año, harto de jerséis que jamás me pongo, le pedí a los Reyes Magos unos cuantos deseos. Ya sabes, esos proyectos que hacemos a primeros de año y enseguida olvidamos. Pensé que la magia de los Reyes podría ayudarme a… (omito los deseos).

El caso es que me he levantado y junto a mis zapatillas de running que me trajeron el año pasado y casi no he usado, he visto un paquete grande. Por supuesto, lo he abierto, y ¿qué dirías que es? Aunque dijeras cien cosas, no lo acertarías, jajaja. ¡Es un puzzle! Sí, sí, un puzzle. ¿A que no te lo esperabas? Recuerdas una vez… (aquí se enrolla con otro asunto que no viene al caso y también omito).

Bueno, la curiosidad me ha podido y me he puesto a construir ese puzzle sin descanso. Jajaja, como un poseso! Bueno, te explico en qué consiste (por fin!!!). Cuando se encajan las piezas aparece una escalera con varios peldaños y cuatro barandillas que la dividen en seis partes, como si fueran seis columnas. ¿La puedes imaginar? Quizá te sea más fácil irlo dibujando al tiempo que lo vas leyendo. Te mandaría una foto, pero ayer se me cayó el móvil al mar cuando… (omito).

En la columna de la izquierda, junto al peldaño más alto, dice: “Aquí quiero llegar” y junto a los demás peldaños, dice: “por aquí tengo que pasar”. Se supone que el peldaño más bajo es el primer paso para llegar al siguiente, y así sucesivamente hasta alcanzar el final de la escalera. No sé si te estás enterando. ¡Dibújalo, hombre! En la segunda columna de la izquierda, pone “mis objetivos”, y el resto está en blanco. Junto al puzzle vienen unos rotuladores y dicen las instrucciones que yo tengo que rellenar esos espacios. No me gustaría manchar el puzzle, la verdad, pero es una tinta que se puede borrar si me equivoco. Dice el manual que primero tengo que rellenar el objetivo más alto, el que coincide con “aquí quiero llegar”, y después seguir por el más bajo e ir subiendo, y que en cada peldaño, una vez que escriba el objetivo, tengo que pensar despacio si se trata de un objetivo realista o debo buscar uno que lo sea más. Por eso la tinta se puede borrar. ¡Todo está pensado! Jajaja. Ah! y al lado de cada objetivo tengo que poner la fecha en que pienso conseguirlo. Dice el librillo que en el primer y segundo peldaño es conveniente que ponga objetivos que pueda conseguir pronto. Ya veremos cuáles pueden ser…

En la siguiente columna ¿lo estás dibujando? dice, “mi plan”, y allí se supone que debo concretar el plan a seguir para conseguir cada uno de los objetivos. Dice el manual que tiene que ser algo concreto que dependa de mí y, de nuevo, ¡otra vez! que sea realista. Lo de realista puede ser porque son los Reyes, jajaja, no sé, pero la verdad es que tiene sentido. Siempre hago planes grandiosos y luego no los puedo cumplir. A ver si esto de que sea realista, funciona. Jajaja.

Oye, como me estoy enrollando! pero es que estoy fascinado. En la siguiente columna pone algo curioso. “Dificultades que me puedo encontrar” (???). Creía que había que pensar en positivo e ignorar las dificultades, pero aquí se dice que no! Que hay que anticiparlas, ¡fíjate! En cada uno de los peldaños! Y después, en la columna de al lado, hay que pensar y escribir el plan por si esas dificultades ocurren. Jajaja, He pensado que si la selección española de fútbol hubiera hecho esto en el mundial de Brasil, no le habría pillado por sorpresa ir con el marcador en contra, jajaja. Estos Reyes son muy cucos. La verdad es que muchas veces, por no haber anticipado las dificultades cuando estas se han presentado, he abandonado, jajaja. Ahora será diferente. Y la última columna es para poner “objetivo cumplido” cuando consiga el objetivo de cada escalón. ¿Qué te parece?

Termino el email de mi amigo, dibujo incluido, y me doy cuenta de que en España los Reyes Magos están a punto de llegar. ¡Y yo aún tengo que poner el zapato y dejarles turrón y un poco de brandy por si desean reponer fuerzas! Y sobre todo, irme corriendo a la cama para que no me pillen despierto. ¿Me traerán ese maravilloso puzzle?

(Si me traen el libro de Atila el Huno, o uno similar, interpretaré que no me he portado bien este año!).

UNA HISTORIA DE LOS REYES MAGOS
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